ManchasPublicado el 2 de septiembre de 2026
¿Cómo se quita la tinta de bolígrafo de la ropa?
Con alcohol. Coloca una toalla limpia debajo de la mancha, empapa un algodón con alcohol isopropílico y da toquecitos desde el borde hacia el centro. La tinta se transfiere a la toalla de abajo; cambia de zona limpia conforme se manche. Después lava normal con detergente.
Paso a paso
- Pon una toalla blanca DEBAJO de la mancha
- Empapa un algodón con alcohol isopropílico de 70 grados
- Da toques desde el borde hacia el centro, sin tallar
- Cambia de zona limpia de la toalla cada vez que se manche
- Enjuaga con agua fría y lava normal
La tinta de bolígrafo no es un pigmento suelto en agua: es un colorante disuelto en una base aceitosa y espesa, diseñada precisamente para no correrse cuando escribes. Por eso el agua sola no la mueve ni un milímetro, y por eso el disolvente adecuado es el alcohol. El alcohol isopropílico de farmacia, el de setenta grados, disuelve la base aceitosa y libera el colorante para que pueda salir de la fibra. El truco famoso del fijador de cabello funciona por la misma razón —los fijadores en aerosol llevan alcohol—, solo que además meten resinas y perfumes que después hay que lavar aparte. Si tienes alcohol, usa alcohol.
La técnica importa más que el producto. Coloca una toalla blanca limpia debajo de la mancha, del otro lado de la tela: esa toalla es a donde quieres que se vaya la tinta. Empapa un algodón o un trapo con alcohol y da toques sobre la mancha, sin frotar en círculos y sin arrastrar. Cada toque disuelve un poco de tinta y la gravedad más la absorción la llevan hacia la toalla de abajo. Vas a ver aparecer la mancha en la toalla: esa es la señal de que va bien. Mueve la toalla para presentar siempre una zona limpia, porque si no, la tinta regresa.
Frotar es el error que convierte un accidente menor en una prenda perdida. La tinta disuelta en alcohol es muy móvil, y el movimiento lateral la reparte por toda la trama: de una rayita se pasa a una nube azul difusa que ya no se puede aislar. Por la misma razón conviene trabajar de afuera hacia adentro, cerrando el perímetro de la mancha antes de atacar el centro. Cuando ya no salga más tinta, enjuaga la zona con agua fría, aplica detergente líquido y lava la prenda normalmente.
Dos advertencias. La primera: el alcohol puede aclarar algunos tintes, sobre todo en seda, acetato y ciertos sintéticos; prueba antes en una costura interior. La segunda: el marcador permanente es otra bestia. Su base es más resistente y aunque el alcohol ayuda, rara vez sale completo de una fibra natural; ahí conviene ser realista, tratarlo con alcohol y luego con blanqueador con oxígeno si la prenda es blanca, y aceptar que puede quedar una sombra. La tinta de impresora y la de sellos también responden al alcohol, con la misma técnica de toalla debajo y toques.
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